La importancia del liderazgo exponencial

El líder exponencial tiene resultados hasta diez veces superiores al promedio, invirtiendo mucho menos energía y sin estrés. Logra que su equipo sea más efectivo, autónomo y empoderado, gracias a que invierte esfuerzos en gestionar lo que realmente mejorará los resultados, el compromiso y el bienestar de su equipo. Desarrolla a los integrantes de su equipo para que cada uno haga aportes de mayor calidad al propósito de la organización.

El líder exponencial, lidera para la realidad que es y que está por venir, no para la realidad que fue; se sabe adaptar al entorno y a las personas.

Para Jonathan Sifuentes, existen líderes que, a vista de otros, trabajan poco, se ven relajados, disfrutan de la interacción con sus pares y colaboradores, son la envidia de los líderes estresados ​​y sobrecargados, que no tienen tiempo de conversar con sus colegas porque siempre tienen mucho que hacer, y para sorpresa de los segundos, los primeros tienen mejores resultados.

El buen líder es aquel que logra que sus colaboradores hagan voluntariamente aquello que normalmente no harían. Es capaz de motivar a las personas de su equipo, proveyéndoles de un sentido de propósito, un sentido de equipo, un entorno de confianza, dónde no se sientan amenazados, ni juzgados, sino valorados y apreciados por sus capacidades para agregar valor, estos líderes logran grandes resultados con, aparente, poco esfuerzo, gracias a que no se desgastan en nimiedades, sino que invierten su tiempo en lo que realmente importa. Tienen claro que ellos gestionan personas, no procesos, ni operaciones.

 Se sabe que los equipos con un líder positivo tienen mejor clima, mayor  engagement, menos rotación y ausentismo y, además, producen más, generan más utilidades.

Todos buscamos buenos líderes, pero muchas veces se falla en la apuesta, pues no se presta suficiente atención, a pesar de los estudios existentes, a las competencias asociadas a la gestión de personas, prestándose más atención a las competencias técnicas, a la experiencia, siendo que los errores más costosos para las organizaciones suelen asociarse a las habilidades relacionales.

Los buenos líderes tienen en común un alto liderazgo personal. Son personas con autoconciencia estratégica, se conocen y gestionan. Saben que existen personas diferentes y valoran esas diferencias, gracias a lo cual generan sentido de pertenencia y proveen de valía personal a las personas con las que se relacionan, valorándolos como personas únicas.

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